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critical thinking

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  • 02:55 22-07-2010

    MNAC vs. MACBA

    Esta semana La Vanguardia se hacía eco de una supuesta discusión entre el MNAC y el MACBA respecto a quien le pertoca el Informalismo. O La Vanguardia no sabe ya que publicar u otra vez estamos con el lío del Informalismo, el MNAC y el MACBA. Lo que habla en términos generales de una política cultural y museística no muy pensada o, por lo menos, pesada, lenta y reincidente en los mismos obstáculos.

    En fin, ya puestos en la discusión, lleva razón Bartomeu Marí, como en tantas otras cosas el modelo es Londres: la Tate Britain para los artistas ingleses de todos los tiempos y la Tate Modern para el arte contemporaneo desde una perspectiva glocal. Aquí las siglas también lo dejan claro: MNAC, Museo Nacional de Arte de Catalunya está dedicado al arte catalán de todos los tiempos, y MACBA, Museo de Arte Contemporáneo, pues eso, al arte contemporáneo. De todas formas, ¿no es extraño que el MNAC teniendo la perspectiva de historiar, museizar y explicar más de tres mil años de producción artística se concentre en discutir sobre los 20 años que van de 1950 a 1970? Como si no hubiese más que hacer, como si no hubiese un extraordinario patrimonio de Románico que potenciar, contextualizar y desarrollar (por cierto, eso sí que toca). Será que la dirección del museo a cargo de Maite Ocaña está más interesada en la contemporaneidad o, al menos, en la modernidad; el haber dirigido el Museo Picasso pesa. Porque, ya puestos, también se podía plantear la discusión por abajo, en términos de lejanía histórica, y discutir con el MAC (Museu d’Arqueologia de Catalunya) sobre qué debe ocuparse cada uno, y pelarse por 500 o 5.000 años arriba o abajo.

    Por cierto ¿a nadie se le ha ocurrido pensar que sumar es mejor que dividir?

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  • 06:31 09-07-2010

    Capital cultural

    Quince ciudades españolas compiten por la capitalidad cultural europea en 2016: Santander, San Sebastian, Oviedo, Burgos, Pamplona, Zaragoza, Segovia, Tarragona, Alcala de Henares, Cuenca, Cáceres, Córdoba, Murcia, Málaga y Las Palmas de Gran Canaria. De todas ellas, sólo una, o dos, será finalmente seleccionada. Entre medio, presupuestos, equipos de trabajo, proyectos que no se sabe muy bien que rendimiento final obtendrán. Mucho capital invertido. Tal vez podríamos preguntarnos cuantos proyectos culturales, cuanta inversión cultural (sin las excusas del turismo o el prestigio), podrían llevarse a cabo con todo ese capital... cultural.

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  • 10:19 01-07-2010

    Venecia - Catalunya - Baleares

    por A*DESK

    Ya salieron las bases para el comisariado de la representación catalana en la Bienal de Venecia. Se sabe quién está en el jurado, se explican los procedimientos, se presentan los presupuestos. También se marca temáticamente la propuesta.

    A algunos lo de dar información sobre los procedimientos, dar los nombres del jurado o lo de organizar un concurso público para comisariar un pabellón en Venecia les sonará a chino o hasta a democrático... ¡quita, quita!

    Aquí el link

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  • 13:27 26-06-2010

    Proyectos solidarios

    En nuestra sociedad constantemente necesitamos "recordatorios" que pongan en primera plana cosas que no funcionan. A veces, es mediante la crítica y a veces mediante proyectos solidarios (que no dejan de ser una manera de crítica que se convierte en acción) que nos señalan las cosas que deberían mejorarse.

    "Thinking of Dallipur" es la iniciativa de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y la diseñadora Purificación García, que han contado con la colaboración de la artista Alicia Framis para diseñar un "bolso-recordatorio" de las precarias condiciones en las que se vive en una de las aldeas más pobres de la India, Dallipur.

    El proyecto tuvo una primera fase en Laboral en el que, a partir de diferentes propuestas se reflexionó, en formato exposición, acerca de las nuevas tecnologías, el uso responsable de la energía y la sostenibilidad. La segunda fase ha consistido en la comercialización de un bolso cuyas ventas se destinan a fines solidarios con la ayuda de Manos Unidas.

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  • 10:01 01-06-2010

    Una a-res-pro-puesta común

    Durante el transcurso del I Foro de Edición organizado por el MUSAC pudimos constatar la urgencia de establecer un punto de partida desde el cual comenzar a construir un campo crítico ampliado —un campo intelectual de las artes, y sus disciplinas asociadas— que, de alguna manera, pueda realmente contribuir a hacer productivos y sólidos los distintos debates que surgen en los complejos mecanismos de la creación artística y suscitar la producción de un pensamiento crítico en torno a ella.

    Es importante agradecer a esta institución su iniciativa de abrir un primer espacio a este debate y reflexión, pues parte de su responsabilidad, de ellas en tanto instituciones, es hacer posible que los espacios independientes existan y se fortalezcan.

    Durante nuestro encuentro descubrimos lo que ya sabíamos: que el intento de llevar a cabo esta tarea de generar esa masa crítica conlleva un sinfín de inconvenientes a los que parece pertinente enfrentarse desde la máxima heterogeneidad, asumiendo los diferentes intereses y posicionamientos discursivos, pero con un impulso común.

    El encuentro del MUSAC sirvió para localizar y replantear algunos de esos problemas que, lejos de cualquier victimismo, pueden ayudarnos a fijar un horizonte de trabajo compartido: la precariedad económica de toda aquella iniciativa —editorial, en este caso— que pretenda combatir —o resistirse a— la deriva banal —espectacularizada, vulgarizada, superficial y autocomplaciente— del mundo de la cultura; la exigencia de una independencia —económica, ideológica— mal entendida, que aparece en el horizonte como un falso objetivo, inalcanzable en su totalidad, asequible sólo en un grado que varía en función de factores coyunturales—; esto sumado al inmovilismo de la academia, reaccionaria, inoperante, incapaz de asumir su función como agencia crítica —ella sí— independiente y de establecer un diálogo con otras agencias; las relaciones con las instituciones, ávidas por instrumentalizar cualquier iniciativa que pueda proporcionarle una cuota de “contrahegemonía” legitimadora; y, quizás lo más preocupante, la falta de interlocutores válidos e implicados con los que entablar un debate serio y riguroso y el silencio de un “público” que se integre en —y que no sólo asista a— dicho debate.

    En ese sentido y con respecto a este último punto, el encuentro nos hace ser moderadamente optimistas. Somos testigos de la aparición —o la supervivencia más o menos precaria— de algunas plataformas, la articulación de nuevos espacios y proyectos disensuales, la emergencia de un gran número de lectores-escritores, nos hace creer en la posibilidad de construir —¿desde arriba, desde abajo?— un campo de trabajo potenciado y enlazado que fuerce una ruptura y un permanente ejercicio crítico con respecto a las actuales dinámicas culturales.

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  • 10:13 23-05-2010

    MUSAC: SalonKritik

    «La dislocation, où les phrases s’écartent et se dispersent, ou bien se bousculent et coexistent, et les lettres, la typographie se met à danser, à mesure que la croisade délire. Voilà des modèles d’écriture nomade et rhizomatique. L’écriture épouse une machine de guerre et des lignes de fuite, elle abandonne les strates, les segmentarités, la sédentarité…»

    Resulta difícil leer esta frase y no pensar que cuando fue escrita no existía algo parecido a la web. Sorprende constatar que ese trabajo que Deleuze y Guattari hicieron a cuatro manos –sin ellos saberlo ni sospecharlo- trazaba de manera anticipada un mapa hiperlúcido de las posibilidades que tienen hoy la producción y distribución del pensamiento crítico.

    Nuestro momento actual es uno de urgencia y catástrofe: de transformaciones profundas y constantes que afectan la estabilidad del mundo, pero también la del sujeto. Mientras que todas las estructuras y sus saberes institucionalizados apuntan a la inmovilidad y al “quietismo” lo cierto es que nada ni al exterior del mundo que nos rodea, ni al interior de nuestro universo afectivo parece sostenerse de manera muy sólida.

    Es en ese contexto inestable en el que la crítica tiene lugar: el de suscitar el ejercicio reflexivo. La cuestión de la crítica remite en primera instancia a la del lugar que ocupa, desde donde se ejerce. Surge de inmediato el concepto de margen. Porque ¿cómo podemos evaluar una idea, una postura, una sociedad si se está completamente inmerso e inmovilizado dentro de ellas? Sólo el margen, por su condición de distancia y alejamiento y sobretodo por su carácter móvil y desplazable puede brindar ese espacio.

    La lectura del contexto, el ejercicio de la reflexión, el modelo de escritura rizomática y su distribución por medio de líneas de fuga, ofrece entonces las posibilidades de crear pequeñas máquinas con las que trabajar de manera flexible y a distintas potencias el pensamiento crítico, es decir nos ofrece entonces la posibilidad de “hacer una política” cifrada en el ejercicio reflexivo y autodesmantelador. La negociación de esa “gestión política” tiene como objetivo la creación de un espacio que a su vez se encuentre con otros y haga constelación.

    Confiamos y apostamos por la proliferación de estas intervenciones y la creación de plataformas-dispositivo desde los márgenes que supone una revista de crítica a la producción simbólica puesta en la inmensidad de la red. Pues pensamos que estas plataformas son como espejos, que partiendo de un deseo común encuentran su razón de ser, que es la de crear y multiplicar vínculos culturales a su vez reflejantes y generadores de pensamiento y de una esfera pública.

    Salonkritik es una revista de crítica artística y cultural, que poco a poco se ha ido construyendo a partir de la premisa de una política editorial fundada en la experiencia y la experimentación del ejercicio reflexivo, a partir de un ideal que busca conciliar la exigencia del análisis cultural y la teoría crítica con el reto que para su desarrollo supone el estar y ejercerse online.

    Con ese ejercerse online como base de su política, persigue suscitar y hacer productivos la crítica y el análisis de las diferentes disciplinas que, asociadas, conforman la cultura. Para ello la revista explora nuevos territorios en el trazado de líneas transversales entre los distintos géneros, habitando y procurando hacer fértiles los espacios intersticiales, la fisura, la frontera, el margen mismo en que la diversidad de los modos de la creación cultural contemporánea se despliega en la actualidad, de manera que a las tradicionales separaciones rígidas, forzadas, seccionadas, busca oponerles un modelo de contaminaciones recíprocas y diálogos encontrados.

    Así el espíritu crítico puede actuar de manera enlazada y transformarse en un dispositivo de desmantelación para ser usado. Que obliga a cambiar de perspectiva pero también de ritmos y velocidades, porque al tomar distancia, paradójicamente, se vuelve rápido y lento a la vez. Lento, ya que para pensar se requiere de la emancipación de la dinámicas de los relojes, trabajar menos, pensar más, hablar menos, escuchar más, leer. Se necesita un tiempo dilatado o en suspenso, de alguna manera sustraído al sistema de producción, al juego de las pérdidas y los beneficios.

    Sabemos hasta qué punto pedirle ese tiempo a una época que se reafirma en escatimarlo es una empresa utópica, que nos remite a la idea urgencia del principio, y esta urgencia, nos hace afirmar que adoptar una política para el pensamiento crítico es también hacerse mucho más rápido y capaz de anticipar la necesidad de abrir un espacio y un tiempo que potencien el ejercicio reflexivo de la escritura y sus agenciamientos, pero también el hallazgo de las grietas, y en esos intersticios servir de espejo que refleja y sirve de máquina al servicio de la desmantelación de la ya irrefrenable producción simbólica en la que cada día vive y muere nuestra civilización.

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  • 10:12 23-05-2010

    MUSAC: Brumaria

    Como la voz que clama en el desierto, la crítica -el pensamiento crítico, la producción teórica, la escritura de carácter reflexivo-, en nuestro ámbito artístico y cultural, se ha convertido en un ejercicio solitario -a veces onanista- que parece no encontrar un público a quien dirigirse y mucho menos interlocutores con quienes discutir. El ridículo número de comentarios que aparecen en las diversas plataformas formato blog podría ser un fiel reflejo de esa descorazonadora realidad.

    Quizás ello se deba a los procesos de democratización -léase banalización- de la cultura que, como perversos mecanismos de domesticación y desactivación del pensamiento, han adulterado el establecimiento de una cultura democrática -horizontal, libre, disensual-. Todos somos conscientes de que cualquiera puede hablar, pero también de que ya nadie escucha, de que la llama no prende. De ahí, la insoportable sensación de soledad, de calma pactada, de abulia intelectual. En un panorama político y mediático -términos ya equivalentes- fundado sobre el consenso -desde el silencio y la pervivencia de lo peor-, continuamos necesitado pensar desde el disenso, desde la heterodoxia intelectual, con la máxima humildad y dejando definitivamente a un lado las ingenuas pretensiones de reactivar lo que nunca estuvo activo.

    Efectivamente, hoy todo es periodismo cultural, opinión infundada sobre lo que no tiene interés: ya no hay crítica de arte -si es que alguna vez la hubo- y nada ni nadie parece haber ocupado el lugar que a ella -a la crítica- le correspondía. Frente al clientelismo paralizante -ese continuo negociado con la miseria-, sólo la universidad podría -o debería- llegar a convertirse en una agencia independiente de producción de pensamiento crítico. Por desgracia, la retirada estrategia de quienes podrían haber llevado adelante un proyecto “fuerte” -a la contra de los escasos relatos (hagiografías, más bien) al uso y al margen de las instituciones que apadrinan un antagonismo impostado-, el inmovilismo endémico de la academia y la negativa de algunos brillantes teóricos a pensar desde -o para o sobre- su contexto han mermado considerablemente las posibilidades de la universidad, convertida hoy en un organismo afectado por una metástasis generalizada en el que unas pocas células luchan por evitar el colapso.

    Ante este desalentador panorama, lo único que nos queda sigue siendo rasgar el telón que, como una losa, oculta los juegos de poder que desactivan el pensamiento. Tratar de coordinar una inexistente masa crítica que continúe arañando el mapa del silencio.

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  • 10:12 23-05-2010

    MUSAC: ESTUDIOS VISUALES

    De todos los factores que determinan una radical transformación de las condiciones en que puede ejercerse la crítica cultural en nuestro tiempo, Estudios Visuales persigue enfrentar fundamentalmente tres.

    El primero, lo que para el espacio y la práctica de la crítica puede conllevar la transformación tecnológica de los dispositivos de gestión, producción y distribución del conocimiento: tanto el de las prácticas productoras de simbolicidad –por la mediación de relatos o formaciones de imaginario- como el de los propios discursos de saber acerca de ellas. El reto aquí es implicarse en el designio epocal que hace que la producción de conocimiento se disponga en el espacio de los usos de una tecnología -que, guste o no, determina la configuración contemporánea de las formas de saber- pero sin rebajar por ello la exigencia de rigor epistémico y crítico para el trabajo del análisis. Al extremo opuesto, el desafío es explorar en qué medida tal determinación tecnológica –de producción cognitivo discursiva- puede obrar todavía a favor de un proyecto mantenido de desmantelamiento sistemático de la arquitectura tradicional –la heredada del programa de la metafísica occidental- de las formaciones de representación.

    Segundo: la transformación geopolítica del mundo contemporáneo y la creciente dinamización de los flujos de personas y producciones simbólicas, en lo que propicia un estado cada vez más fértil de entrecruces y choques productivos –por supuesto no exentos de una dimensión conflictual- entre las distintas “culturas” y modos de comprender el mundo propios de las diversas comunidades y formaciones de sujección colectivas (no sólo articuladas por las más tradicionales diferencias de etnia, nacionalidad, género o creencias religiosas, sino también por una constelación de diferencias de orden “micro”, marcadas ahora por las elecciones activas de cada cual en los procesos de identificación y autoconstrucción personal). Diría que de ese entrecruzamiento febril que forja el marco de la contemporánea condición multicultural se sigue para las capacidades de ejercicio de la crítica y el análisis cultural un doble efecto: de un lado, la exigencia de revisar la herencia de la teoría crítica a la luz del reconocimiento de un estadio poscolonial para las formaciones de saber, en el que las premisas básicas de una cierta concepción del “hombre” –como fundamento de un proyecto crítico- han de ser ahora enmarcadas en sus dependencias e intereses, poniendo su tutelaje y dominancia en la persectiva de su pertenencia intraparadigmática -como mitologema propio- al dominio de una tradición cultural bien específica, la de la modernidad europea. A partir de ello, el desafío es el de simultáneamente respetar la consideración en igualdad de cada una de las distintas formaciones culturales –en la dispersión fertilizada de sus divergencias y entrecruces- y, a la vez, mantener la vocación de “superar” el puro relativismo del “todo vale” en ese orden de complejidad. El gran reto para los estudios críticos es, así, estipular unos protocolos procedimentales que, en su arquitectura estructural, posibiliten escapar al “relativismo cultural” sin recaer en la herencia de lo que podríamos llamar un cierto “colonialismo epistemológico”.

    Y finalmente, tercero, la toma en cuenta de la “retroimplicación” de prácticas culturales y la “nueva economía” característica del capitalismo cognitivo avanzado. Si por un lado las producciones culturales gustan de presentarse como escenarios de resistencia a las formas de la economía, por otro se hace cada vez más necesario poner en evidencia que la forma por excelencia de mercantización característica de nuestra época es precisamente la que concierne a las formaciones de imaginario, en tanto constitutivas del armazón de que los sujetos se sirven en su autoconstrucción –o en los procesos de identificación mediante los que se integran en unos u otros colectivos o comunidades de reconocimiento. De tal modo que la apariencia de ejercer “resistencia” a la economía es para ellas, en gran medida y en la mayoría de los casos, una coartada requerida, si no la condición misma que adopta la forma-mercancía en su especificidad epocal propia, en lo que ella se prefigura y despliega en el dominio de las economías de la experiencia –rendidas a la institución de identidad. El reto aquí es proveer un utillaje –conceptual, epistemológico- y unas estrategias de distanciamiento crítico que no sólo permitan acotar y desarbolar la implicación de superficie entre economía tradicional (de objeto: mercados del arte, el espectáculo o el entretenimiento) y producción simbólica, sino también la de la más compleja y sutil forma de implicación que la declaración de criticidad o resistencia por parte de las prácticas encubre, en el contexto de una nueva economía (de sujeto ahora) de las subjetividades, como es la contemporánea.

    En su especificidad propia, ESTUDIOS VISUALES busca centrar esta interrogación –este conjunto de interrogaciones-, sobre las nuevas condiciones de ejercicio del análisis cultural, en un escenario orientado a los problemas relacionados con la cultura visual, la prácticas artísticas y de representación contemporáneas, buscando analizar, desentrañar y desocultar el conjunto de estrategias, intereses de hegemonía y dominación, y las dependencias de todo orden -técnicas, políticas, ideológicas, económicas …- bajo las que tales prácticas simbólicas y generadoras de imaginario se producen e instituyen.

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  • 10:12 23-05-2010

    MUSAC: A*DESK

    La escritura de crítica de arte siempre ha supuesto un salto al vacío por parte de quien escribe. Escribir, mostrar opinión, analizar y cuestionar obligan a un posicionamiento individual frente a lo presentado. Un lanzarse a mostrar una aproximación subjetiva en un contexto donde, habitualmente, se evita comentar lo ofrecido. Sigue siendo muy difícil encontrar foros donde se hable de contenidos, donde se amplien las posibilidades, donde se generen nuevas lecturas y aproximaciones desde una voluntad constructiva. Seguramente se trata de un sistema de defensa; defensa del propio contexto (la crítica se ve aún como un campo donde se muestran flaquezas y, por lo que parece, en arte siempre tiene que ser todo perfecto) y defensa individual (opinar públicamente significa buscarse enemigos, así que mejor dejarlo para esas conversaciones informales entre la risa y el cotilleo, jugando con las cartas de las situaciones informales de poder).

    La crítica escrita tenía su doble espacio en los periódicos (más cercana al periodismo) y en las revistas especializadas (más cercana a la teoría). Un doble espacio suficientemente legitimado, donde la persona que escribía crítica tenía una estructura (fría, inhumana, máquina) detrás que le permitía no estar absolutamente sola. Qué pasa cuando llega la red? nos encontramos con la posibilidad de la aparición de infinitas plataformas, de espacios y tiempos que no necesitan de un capital importante para lanzarse hacia la crítica y la opinión. Espacios basados en la singularidad de quien escribe y que parten de otro modo de entender las relaciones, las posiciones y el tiempo. Existe entonces la posibilidad de otra crítica, de una crítica "bruta", directa, que no espera el tiempo de edición pero que, al mismo tiempo, queda para siempre a la disposición del lector. Una crítica compartible y opinable, abierta al diálogo. Una crítica que pide, también, conocimiento, posicionamiento y capacidad, que necesita justificarse por si misma por motivo de que los sistemas tradicionales de legitimación ya no están aquí.

    Los tiempos de la crítica cambian, las vías de difusión también. ¿Y qué pasa entonces? nada, no pasa nada. Frente a la posibilidad, el mundo del arte va quedándose en una situación similar a la que estaba. Igual que con la prensa, serán las instituciones quien decidan "quedarse" con la red, creando sus propios espacios para los comentarios, creando sus programas para la escritura, creando sus estrategias para que todo siga dentro del mismo guión. En algunas ocasiones, desde el marco institucional se ha intentado redefinir las propias estructuras, buscando un análisis crítico que llevara a dar un salto hacia adelante. En otras ocasiones la voluntad ha sido otra: que no se escapara lo que se tenía, que todo siguiera bajo los mismos parámetros.

    De todos modos, existen espacios y tiempos posibles para la crítica, formas desde las que replantear los contenidos, pensar en otras comunicaciones, difundir otros contenidos, generar otras lecturas otras visiones. Es casi un acto de irresponsabilidad olvidar que, todas estas otras lecturas y acercamientos terminan siendo algo constructivo para el contexto del arte. Con más opiniones y crítica más capacidad de análisis, con más observadores críticos más necesidad de definir mejor los proyectos previamente. La crítica forma parte de lo que significa el arte. Sin la posibilidad crítica (o para la crítica) nos acercamos peligrosamente a un espectáculo anodino.

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  • 10:12 23-05-2010

    MUSAC: Zehar

    La Revista Zehar, es una publicación del Centro de Arte Contemporáneo Arteleku, que depende de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Zehar, en su comienzo en el año 1989, se creó como boletín de noticias de Arteleku. Como todo boletín, recogía los eventos ya realizados en el centro y también incorporaba una agenda con los eventos que se iban a llevar a cabo en las siguientes semanas. Respondía a la necesidad que en ese momento tenía Arteleku: informar y ser un archivo de lo ocurrido. El soporte en esos años no podía ser otro que el papel, a falta todavía de una web que a partir del año 1999 relevaría en esta función.

    Zehar, como revista, fue publicada por primera vez en 1995 bajo la dirección de Miren Eraso. A partir de este momento, a la publicación, se le fueron confiriendo funciones diferentes a las anteriores. Entre otras, la de dar continuidad a las discusiones en torno a la práctica artística y a los procesos artísticos que se llevan a cabo físicamente en Arteleku. De este modo, se quiere dar un paso más, que lo escrito tenga una valor añadido, que no se quede en el papel, sino que sea la interacción entre lo experimentado in situ y lo escrito.

    Este es el carácter que se ha querido mantener en la publicación que ha llegado hasta hoy en día. Pero en este momento, se intenta además que la revista impresa tenga un continuum, que genere más contenido por sí misma. Más experiencia, más datos, que se borre las barreras entre lo que pasa en el centro y lo que se crea a partir de ahí. Para ello, hemos aplicado herramientas de los nuevos media: blogs, la posibilidad de comentar los artículos escritos. Pero estos no implican a las personas como se quisiera. ¿Deberían las instituciones plantear estrategias de comunicación específicas para la difusión de la crítica del arte?

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