Esta semana La Vanguardia se hacía eco de una supuesta discusión entre el MNAC y el MACBA respecto a quien le pertoca el Informalismo. O La Vanguardia no sabe ya que publicar u otra vez estamos con el lío del Informalismo, el MNAC y el MACBA. Lo que habla en términos generales de una política cultural y museística no muy pensada o, por lo menos, pesada, lenta y reincidente en los mismos obstáculos.
En fin, ya puestos en la discusión, lleva razón Bartomeu Marí, como en tantas otras cosas el modelo es Londres: la Tate Britain para los artistas ingleses de todos los tiempos y la Tate Modern para el arte contemporaneo desde una perspectiva glocal. Aquí las siglas también lo dejan claro: MNAC, Museo Nacional de Arte de Catalunya está dedicado al arte catalán de todos los tiempos, y MACBA, Museo de Arte Contemporáneo, pues eso, al arte contemporáneo. De todas formas, ¿no es extraño que el MNAC teniendo la perspectiva de historiar, museizar y explicar más de tres mil años de producción artística se concentre en discutir sobre los 20 años que van de 1950 a 1970? Como si no hubiese más que hacer, como si no hubiese un extraordinario patrimonio de Románico que potenciar, contextualizar y desarrollar (por cierto, eso sí que toca). Será que la dirección del museo a cargo de Maite Ocaña está más interesada en la contemporaneidad o, al menos, en la modernidad; el haber dirigido el Museo Picasso pesa. Porque, ya puestos, también se podía plantear la discusión por abajo, en términos de lejanía histórica, y discutir con el MAC (Museu d’Arqueologia de Catalunya) sobre qué debe ocuparse cada uno, y pelarse por 500 o 5.000 años arriba o abajo.
Por cierto ¿a nadie se le ha ocurrido pensar que sumar es mejor que dividir?






