La semana pasada tuve la oportunidad de preguntar al director de un ’conocido museo’ de la ciudad de Barcelona por su manifiesto interés por la cultura popular –esa masa informe de prácticas y expresiones estéticas y comportamentales–. Lástima constatar que su concepción de “cultura popular” se limita a cierta visión nostálgica de expresiones subculturales de los 60/70 vinculadas a lo musical y el ’fanzineo’.
Frente a esto, me gustaría proponer la definición que de cultura popular hace la teórica y activista queer Judith Halberstam, quien la define como el proceso por el cual las subculturas son reconocidas y absorbidas por el espacio de lo hegemónico –como el museo– tendiendo a eliminar todo rastro de resistencia y obviando su origen subcultural (político).
¿Si en 2008 el Artium programó a Patti Smith, organizará el Macba ahora una retrospectiva de Joy División?






