CASCATENG
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)
JUANJO SANTOS
www.juanjosantos.com

Con la misión de seguir mejorando en la escritura de la crítica de arte, lo demás es disfrutar y aprender a través de las propuestas contemporáneas, elaborando otras estrategias de relación, ya sea como colaborador de revistas, editor de una, curador o conferenciante. Como crítico de arte mochilero ha compartido momentos con artistas de Centroamérica, México o Chile. Y la lista aumentará. Combatiendo el arte interesado, aplaudiendo el arte interesante.

12 septiembre 2013

El 9/9 a las 9pm apareció el primer single de lo nuevo de The Arcade Fire. “Reflektor” es, con la producción de James Murphy (ex-LCD Soundsystem) y la colaboración de David Bowie, un temazo. “Épica de baile”, no. Mejor “Epic pop”.

Lo interesante de este lanzamiento va más allá. El vídeo (los vídeos) y la letra de “Reflektor” orbitan en torno a preocupaciones actuales como la virtualidad, la soledad, el desarraigo, el simulacro, la posmoderna pérdida de reflejos ante la realidad. En la frase “We’re still connected/but are we even friends?” (“seguimos conectados/¿pero somos siquiera amigos?) la referencia al mundo de las apariencias/espejismos en las redes sociales es clara. Idea que subyace del argumento de la película “Disconnect” (Henry Alex Rubin, 2012), acerca de la influencia de las nuevas tecnologías en nuestras vidas. Cómo tanta conexión virtual acaba por desconectarnos de lo real.

The Arcade Fire se ponen filosóficos. En la primera estrofa afirman que vivimos en la “reflective age” (“era reflexiva”, en el sentido de que “refracta”, no que re-piense). El muy recomendable libro “Present Shock” (Douglas Rushkiff, Ed. Current, 2013) aborda y profundiza este pensamiento. “Cuando todo ocurre ahora”, se subtitula. No somos conscientes de las consecuencias del fin del futuro y del pasado, de los que tan sólo nos llegan reflejos. Un ejemplo: ya no existen corrientes de arte (ismos), sino reflejos de dichas tendencias.

Dos vídeos circulan por internet. En el segundo, de tono fúnebre, dirigido por Anton Corbijn, vemos en varios planos una bola de discoteca, con sus pequeños espejitos. La misma esfera que nos alumbra mientras nos creemos “rockstars” en la pista de baile. Como zombies. El primer video es obra de Vincen Morisset, y es interactivo (mediante una tecnología que promete marcar una revolución). Aparece un personaje con una antorcha y una camiseta donde se lee “Verité”. Es la luz de la verdad. La protagonista le sigue, pero en el camino es interpelada por una secta de reflejos. Le entregan un espejo y ella lo rompe. En ese momento nuestra cara (a través de la webcam que debemos conectar) aparece reflejada en los pedazos rotos. Una alusión al narcisismo selfie.

La protagonista del vídeo acaba convertida en una integrante más de la secta de reflejos, bailando en un desfile en Haití, país lleno de reflejos de un pasado anterior, el Colonialismo; de una cultura pasada, la francesa, y de “reflejos humanos”, los zombies del vudú.

En los espejos retrovisores (retro: pasado) de los coches aparece escrito "Objects in mirror are closer than they appear" (“Los objetos en el espejo están más cerca de lo que aparentan”). La progresiva pérdida de reflejos hacia la realidad puede derivar en una desconexión absoluta. Y quizás ese panorama esté más cerca de lo que parece.


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