CASCATENG
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)
PALOMA CHECA

Paloma Checa-Gismero dedica su tiempo a leer, visitar exposiciones y ver películas. A veces escribe. A veces se involucra en proyectos de gestión, de producción o de educación, pero siempre cerca del arte. En una terraza oteando el Pacífico escribe su tesis doctoral en el programa de Teoría del Arte de la Universidad de California en San Diego.

31 marzo 2013

En 1988, en respuesta a las presiones internacionales, el gobierno de Pinochet persigue ratificar su legitimidad con un plebiscito. Confía en que un éxito del SÍ en las urnas justificará la permanencia del dictador en el gobierno en la voluntad popular. Sin embargo, una unión de partidos en la oposición quiere hacer oír sus argumentos en contra. Para aprovechar los quince minutos de espacio televisivo que les corresponden buscan la ayuda de un joven publicista. La televisión es la arena en la que dos lenguajes se baten para probar hasta qué punto puede cada uno apelar a los deseos de los chilenos a finales del siglo XX.

NO es una película chilena dirigida por Pablo Larraín en 2012. Escrita a partir de la obra de teatro ’El Plebiscito’, ha sido candidata al Óscar de Mejor película extranjera en 2013. Pero la cinta no es sólo una reflexión por la caducidad de un régimen y su retórica. Cómo contar la historia nacional reciente es en este caso también la pregunta por cómo hablar de la renovación de los lenguajes de representación y de sus escenarios. A finales de los ochenta, en un contexto global de convivencia esquizofrénica de códigos, muere para Chile el totalitarismo militar moderno y se consolida el régimen de la retórica de los medios de masas. En 1983 el Colectivo de arte de acciones lleva a cabo su propia campaña por el NO. Para marcar el décimo aniversario de la dictadura, este grupo de artistas conceptuales empapelan Santiago con afiches diciendo que no, que ellos no celebran. No están de acuerdo con la violencia que ejerce el régimen; no quieren que se desactive la calle como escenario para el debate en democracia.

En Chile, la administración de una narración sobre la memoria de la violencia ha estado ligada por las instituciones a la reivindicación del valor de las prácticas conceptuales de los setenta y los ochenta. ¿Qué implicaciones tiene esta asociación? La película NO (2012) participa de este fenómeno, y recuerda de modo impecable cómo la negociación entre regímenes de representación es siempre política.


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