CASCATENG
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)
OLGA SUREDA

A Olga Sureda Guasch siempre le ha gustado soñar e imaginarse cómo sería vivir en otros lugares del mundo. Siente curiosidad por muchas cosas, hecho que le hace sentirse viva y en armonía con todo aquello que le rodea; le dedica tiempo a observar, pensar, leer, ver, escuchar, investigar, interpretar y opinar. Desde pequeña le ha atraído el arte y hasta el día de hoy y desde Berlin sigue buscando su lugar en este universo artístico. Mientras, organiza exposiciones, participa en proyectos culturales, trabaja con artistas y escribe esporádicamente.

18 febrero 2014

Con la consigna “Siempre es posible crear nuevos mundos”, los comisarios David Arlandis y Javier Marroquí presentan la exposición 7 000 000 000 en el EACC, Espai d’Art Contemporani de Castelló. Parten de la idea de sostenibilidad, un concepto de moda. Sin embargo, el discurso de la muestra gira más en torno a las relaciones entre política, economía, ecología y sociedad con el fin de procurar un óptimo desarrollo sostenible, lo que va más allá de la noción de Biopoder y Biopolítica de Michael Focault.

Podríamos decir que 7 000 000 000 se sitúa en el marco de un nuevo “giro geológico”, definido por la influencia de las acciones humanas en el planeta y fruto de la necesidad de re-pensar qué impactos van a tener nuestras acciones en el futuro, ya que hoy en día nos enfrentamos al resultado de la actividad humana de los que nos precedieron. Si la cifra del título hace referencia al número aproximado de habitantes de la tierra, su enfoque viaja claramente de lo local a lo global, y viceversa. Así, por ejemplo, Ursula Biemann en Egyptian Chemistry (2012) toma como caso de estudio el río Nilo y, a través del recurso de la Al Khemia (química en árabe), investiga las ecologías híbridas de sus aguas en una época de cambio climático, en la que el río es el medio que configura la economía y por lo tanto la sociedad de Egipto.

Buena parte de los proyectos presentados plantean otras maneras de hacer y de actuar como Oliver Ressle en Take the Square, tres vídeoinstalaciones que muestran los diferentes movimientos activistas que surgen con la intención de buscar alternativas a la actual configuración político-cultural dominante, o el proyecto de Johan Grimonprez Radical Ecology and Tender Gardening, un video blog que consta de 5 capítulos y que tiene como objetivo ofrecer al navegante herramientas para solucionar los problemas medioambientales, eso sí, una vez cambiemos nuestro sistema de producción capitalista.

El colectivo Basurama hace un llamamiento a los ciudadanos de Castellón para que participen en el Taller de fotografía aérea de bajo coste con globos y/o cometas que realizarán en la ciudad con el fin de documentar lugares donde se crea, se gestiona, manipula y negocia con basura, o lo que es lo mismo, reflexionar sobre el exceso de la burbuja inmobiliaria y sus consecuencias en el metabolismo de las ciudades. Como la mayoría de los presentes, este proyecto tiene la intención de continuar con su actividad una vez finalice la muestra.

La Oficina de rescate invertido (2014) de Núria Güell no tendría tampoco sentido sin la implicación directa de sus visitantes. Enmarcada por las cuatro paredes del museo, la artista crea una oficina activa que ofrece asesoramiento gratuito a todas aquellas personas que busquen posibilidades para revertir la inadmisible situación económica que vivimos o, en palabras de la artista, para que recuperen el dinero que el banco les ha robado. La propuesta de Núria Gúell es un claro ejemplo de que el arte puede ir más allá de su uso estético para convertirse en conciencia y testimonio de nuestra realidad social.

Timebank, de Anton Vidokle y Julieta Aranda, es otro ejemplo de estas iniciativas que articulan lo global con lo local (Castellón). La plataforma creada en 2008, donde el tiempo es la moneda de cambio, cuenta ya con varias sucursales en todo el mundo, pero en este caso tiene la voluntad de adaptarse a la ciudad y al espacio de EACC.

Arte crítico que denuncia situaciones insostenibles y busca ir más allá de mostrar la denuncia para encontrar soluciones; otras vías de actuación, otros modos de hacer; el proceso artístico deja de lado su faceta contemplativa para construir nuevas formas sociales con su capacidad imaginativa y creativa; el artista utiliza herramientas más cercanas a la investigación que a la producción estética... En definitiva, la exposición muestra prácticas que han decidido ser partícipes de la invención de una nueva realidad. El espacio expositivo se convierte en un lugar de encuentro y de producción de conocimiento, dónde pasan cosas y que requiere de la participación, con la intención de los comisarios de ser re-visitada para un mayor entendimiento e implicación de las distintas propuestas. Es un proyecto exigente, pero precisamente se requiere exigencia para que cambien las cosas y puedan ser posibles nuevos mundos.


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