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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)
A*DESK

A*DESK, Instituto Independiente de Crítica y Arte Contemporáneo, se dedica a la formación, la edición y la investigación en torno a la crítica de arte contemporáneo. Bajo la visión de que el pensamiento crítico hace libres a los individuos, su misión es reivindicar activamente el valor de la crítica: generar debate en torno al arte contemporáneo, dotar al individuo de libertad de opinión e impulsar, así, la cultura.

30 noviembre 2015

Empezaremos por asumir que esto nos va grande, muy grande. No hay otra forma de escribir cualquier texto sobre ello. Asumimos, pues, que no llegamos ni a atisbar el final del hilo que alguien tensa desde un sitio muy lejano, o no tanto. Y desde esta sincera y humilde asunción de pequeñez, no podemos, no debemos ni queremos, dejar pasar ni un día más sin poner en letra lo que necesitamos transmitir. Seguiremos por afirmar que este texto lo firma la dirección de A*DESK, porque lo consideramos indispensable, y porque creemos en una crítica que camina descalza por el suelo de su tiempo.

Estos días, un vídeo del artista sirio Nassough Zaghlouleh que debía mostrarse en la galería L&B de Barcelona no será presentado por temor a represalias del Estado Islámico. El día 17 de noviembre de 2015, el poeta y comisario de arte de origen palestino Ashraf Fayadh es condenado a muerte en Arabia Saudí. Los cargos: apostasía en su libro de poesías de 2008 y relaciones ilícitas con mujeres. Fayadh fue detenido en 2013 por la policía religiosa; puesto en libertad con cargos; detenido otra vez en 2014 y sentenciado a 800 latigazos y cuatro años de prisión. Tras una petición de revisión del caso, la corte que lo retoma rechaza su testigo y lo condena a muerte. Se suma al joven Ali Mohammed al-Nimr, que es condenado a muerte por crucifixión por participar en una manifestación durante la llamada “Primavera árabe” en 2012. Y a todos los que no llegamos a conocer.

El día 13 de noviembre de 2015, 129 personas mueren en Paris víctimas de un atentado terrorista. Se suman a las más de 200.000 personas muertas víctimas de una guerra civil siria que arrasa a su paso, no solo con los vestigios de un pasado más humanista, sino también con un presente enrarecido y un futuro devastado. Se suman a las víctimas de Boko Haram, el grupo terrorista más letal. O a las 32.658 personas que murieron en el mundo por actos de terrorismo en 2014 (datos de http://www.visionofhumanity.org/#pa...). Se suman a las víctimas del conflicto entre Palestina e Israel, una de las mayores vergüenzas que el humano actual pueda acarrear, el ejemplo hecho pueblo(s) del rencor y la venganza.

Walter Benjamin escribiría que “no existe ningún documento de cultura que no sea al mismo tiempo de la barbarie”. Quizá el mayor fracaso actual en el que podamos pensar es el colectivo, el de una civilización que no sabe convivir ni tolerarse, que utiliza la religión (o la economía) como armas arrojadizas y como argumento de intrusión, exclusión o dominación. Como en todos sus casos, es preciso analizar el fracaso para discernir entre sus causas, y que la barbarie sea, desde ya, afrentada desde la Cultura más elevada y valiente que entre todas las culturas podamos generar.


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