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A-Desk » Santa Monica 2009 / 2

DAVID G. TORRES Barcelona 22 Jul 2008 05:25 pm

Santa Monica 2009 / 2

Creo que hay un punto básico sobre el que deberíamos estar de acuerdo:

Los sucesos que han afectado a Santa Mònica en estas últimas semanas son fruto del intervencionismo político en materia de cultura y por tanto la responsabilidad última recae sobre el Conseller de Cultura i Comunicació de la Generalitat, Joan Manuel Treserras.

La sustitución en la dirección de Ferran Barenblit por Vicenç Altaió se ha calificado al mismo tiempo como un cambio de modelo (del modelo Barenblit al modelo Altaió), y como un simple cambio de dirección (una cortina de humo lanzada a acallar acusación de que se cierra un centro de arte y se abre un centro de cultura). En cualquier caso fue el Conseller el que nombró un director del centro cuando aún estaba en activo el anterior. La razón fue que el "modelo" anterior no funcionaba.

Si el actual Santa Mònica funcionaba o no es una conclusión que se tiene que tomar en términos de control de calidad. Un control de calidad que debería ser fruto de una intensa discusión o estar en manos de algún tipo de comité asesor y usar distintos baremos, no únicamente el del número de visitantes (único hecho público). No puede ser una decisión unipersonal, por mucho poder político que se acumule. Una vez decidido si tiene sentido o no, se tienen que valorar más cosas: si es necesario un centro de arte, si es necesario que esté en las Ramblas y en un edificio como el de Santa Mònica y si es que no, debería convocarse un concurso de ideas para la nueva función que se le quiera dar.

Ninguna de estas reflexiones ha tenido lugar. Cuando sólo así quedaría justificado si Santa Mònica debe cambiar de modelo, si el nuevo es el adecuado, si es necesario un nuevo centro de arte, y si lo que se ha hecho hasta ahora valía o no.

Lo contrario es la inmensa chapuza frente a la que nos encontramos: que desvirtua y desacredita el proyecto que se ha desarrollado en los últimos cinco años; que deja manchado antes de la salida el nuevo proyecto; y que genera una duda sobre si es necesario o no un centro de arte en Barcelona. Todo ello no es más que la puesta en marcha una vez más del caciquismo en política, afectando a la cultura (siempre la más fácil de usar). No tan lejos, en Girona, el proyecto del centro de arte fue fruto de un periodo de reflexión, se estipularon unas bases, el modelo que debía seguir el centro, su función en un espacio concreto como el de Girona y finalmente se convocó un concurso.

No creo que debamos esquivar la discusión sobre el valor de lo que se ha hecho hasta ahora en Santa Mònica ni evitar discutir sobre lo que significa el proyecto de Altaió. Ese debería ser nuestro fuerte: discutir de proyectos, exposiciones, ideas. Esa discusión nos alejará de la enredadera del lenguaje político. Frente a él debemos usar el nuestro, el del arte. Pero cualquier discusión debe tomar como punto de partida estos hechos: una decisión que no ha pasado por ningún patronato, comité asesor o discusión, que no ha implicado una reflexión sobre los usos de los espacios, que no ha sido fruto de ningún concurso de ideas… sino que impone el dedo de la decisión política. 

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