A-DESK
Si no nos ponemos a trabajar en serio desde dentro del sector del arte
contemporáneo seguiremos siendo ese espacio que a veces
molesta pero poco más. Después de tantas
discusiones internas sobre los concursos, la transparencia,
después de tantas conversaciones sobre “lo que
estaría bien”, resulta que el pabellón
de España en la Bienal de Venecia sigue siendo una
lotería de la que nadie sabe de dónde se sacan los
números. Bueno, alguien lo sabrá y
cargará con la responsabilidad de esta
distribución autonómica y no por
interés artístico en sí. Una
distribución autonómica que se intuye pero que
difícilmente encontraremos escrita en ningún
documento.
Y sobre la responsabilidad queremos insistir: ya va siendo hora de
ahuyentar los cuchicheos, de dejar de jugar con la
información, de negarse de una vez por todas a que las cosas
se definan en los pasillos de los ministerios. Que no es
lógico apoyar los concursos y la transparencia por un lado y
por el otro tener conocimiento de todo este proceso versallesco y
aceptarlo como tal.
Frente al surrealismo político, en A-Desk apostamos siempre
por los contenidos, así que un mes más ofrecemos
opinión e información. En este número
nos acercamos al fenómeno de las bienales y parecidos desde
tres puntos de vista: Montse Badia escribe una crítica de la
trienal de Turín, Martí Manen entrevista a
Gabriel Pérez-Barreiro, comisario de la 6ª
edición de la bienal del Mercosur, y Claudio Iglesias ofrece
su punto de vista frente al fenómeno de las ferias y las
bienales en Argentina. También en este número
ofrecemos críticas de las exposiciones de Tere Recarens en
la Galería Toni Tàpies, por David Armengol, y la
“Modernidad Americana. Obras de la Corcovan Gallery of
Art” en la Fundación Joan Miró por
Milena Pi.