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Crítica y arte contemporáneo


Una pizca de Spero
Sobre “Dissindanzas” de Nancy Spero en el MACBA
AIMAR ARRIOLA
Desde el 4 de julio y hasta el 24 de septiembre se presenta en el Macbala “primera gran retrospectiva” de Nancy Spero.Co-producida con el Centro de Arte Reina Sofía –adonde la exposición viaja en octubre–y comisariadapor Rosario Peiró (recién nombrada directora deColecciónes del Reina) y Manolo Borja-Villel (sobran laspresentaciones), la exposición ofrece una lectura de la obrade Spero basándose en dos ejes centrales de su trabajo: sucarácter crítico y contestatario con lasituación político-artística que le hatocado vivir y el papel del movimiento y el cuerpo en laarticulación de su discurso. Hasta aquí todo bien.

En efecto, la exposición incide en el caráctercomprometido del trabajo de Spero cargando gran parte del peso de lamuestra en sus trabajos movidos por la situación social deoposición a la guerra en dos pasajes históricosde su país –Vietnam primero, Irakdespués, estableciendo una especie de recorrido circular, deviaje de ida y vuelta, en la que insisten los comisarios–,como la amplia serie War (1966-1970) o la pieza Maypole (2007), junto aotras que hacen referencia a su compromiso con el movimiento feminista.La exposición incluye también otros trabajos dedistinta naturaleza, como el conjunto de piezas basadas en textos deArtaud [Artaud Paintings (1969-70) y Codex Artaud (1971-72)], queexplicitan su interés por el uso del lenguaje y por lavisión en movimiento de los cuerpos, y que son las queinicialmente dieron acceso a Spero en el proyectoprogramático del Macba de puesta en solfa del discursomodernista (como lo demuestra su presencia en aquellaexposición de 2004, titulada “Arte yutopía”).

Ya he mencionado que “Disidanzas” no obvia larelación de Spero con el movimiento feminista, aunquesí falla en trazar los origines políticos delmismo. Ya en la introducción de su hoja de sala el museopresenta a Spero como pionera del “arte feminista”,sin elaborar más allá la génesis deltropo, que como sabemos – y digo sabemos, porque el propioMacba nos lo ha contado últimamente en más de unseminario, conferencia y texto publicado– sesituaría a finales de la década de los 60 entorno a la figura de la historiadora y activista cultural Lucy Lippard.Sabemos también que la“invención” de ese nuevo artefactopolítico–artefeminista–respondía a la necesidad de distanciarsedel trabajo formalista de Greenberg y compañía,que dominaba la narrativa del arte de la época, y deintroducir nuevas consideraciones que emergían de loestrictamente político y la acción social. Y sinembargo, ni los comisarios ni la institución–tanto monta– han visto necesario dibujaraquí y ahora y de forma precisa este contexto de emergenciadel “arte feminista”, aunque la ocasiónlo pusiera en bandeja.

Con la puesta en marcha la primavera pasada de iniciativas como elcurso “El arte tras los feminismos” a cargo deBeatriz Preciado o la orientación de la segundaedición de su Programa de Estudios Independientes (2008-09)hacia ese mismo ámbito de estudio, quizás elMacba se haya auto-eximido de la carga de situar la relaciónde Spero con la acción feminista en su justo contexto. Unerror. Porque ya se sabe que una cosa es la políticaexpositiva y de adquisiciones de un Museo y otra sus actividadesparalelas, también en el Macba. Aquí, como enotras muchas instituciones, es habitual la asimetría entrelos contenidos presentados en el espacio hegemónico de lassalas de exposición y los generados en sus actividadesparalelas; no es lo mismo financiar la presencia de, por ejemplo, AnnieSprinkle en una actividad del subterráneo Auditori queinvitarla a exponer en tus salas de Meier. Por eso no es aceptable quela literatura que acompaña a“Disidanzas” (tanto el folleto como elcatálogo) insista en los orígenespolíticos de la actividad de Spero y suparticipación en el activismo feminista, y que en laexposición este contexto quede reducido a unpuñado de documentos originales relacionados con suparticipación en los grupos W.A.R. (Women Artists inRevolution) y A.I.R. (primera galería-cooperativa de NuevaYork, de la que Spero fue co-fundadora) encerrados en una vitrina y sincartela explicativa alguna –parte traducidos en elcatálogo, eso sí–, y un registroaudiovisual de media hora de la inauguración y debateposterior de la galería A.I.R. en 1972, que ni siquiera seha subtitulado.

Leída como síntoma, la exposición“Disidanzas” puede sumarse a la larga lista deexposiciones de “artistas feministas” que de tantoen cuanto animan las programaciones de las principales institucionesmuseísticas para cumplir así con las supuestascuotas históricamente reclamadas por estas. Larepolitización de las prácticas conceptuales quetrajo consigo el “arte feminista” a finales de los60 se vio interrumpida dos décadas más tarde comoconsecuencia de la crisis del SIDA. En aquel cursomonográfico mencionado arriba, Preciado planteaba la(constatable) hipótesis de que en la década delos 80 la práctica artística feministaperdió fuerza política al tiempo quesurgían en el panorama una serie de artistas (BarbaraKruger, Valie Export, Adrien Piper, Cindy Sherman, etc.) que,independientemente de lo diverso de sus prácticas, fueronextraídas de sus contextos por la crítica y lamuseografía hegemónica para“espolvorear” los relatoshistoriográficos dominantes. Mucho me temo que, sin saberlo,Nancy Spero aguardaba paciente en la cola y le ha tocado su turno deser sazón ahora, aunque a estas alturas de la historia unapizca de Spero ya sea suficiente. El propio Macba cae en su propiatrampa y sitúa “Disidanzas” en unasuerte de genealogía de “exposicionesfeministas” al recordarnos en el folleto de la muestra que lainstitución también ha dedicado sendasretrospectivas a artistas como Martha Rosler o Adrian Piper (norecuerdo que el texto que acompaña a laexposición de Franscec Torres, por ejemplo, mente a otrosprecursores del lenguaje de la instalación a los que elcentro ha dedicado muestras).

Ahora que la gran revisión expositiva prevista en el museoen torno a la cuestión del arte y los feminismos parece queha quedado en suspenso (la prensa filtró la noticia de laexposición hace un año pero con el cambio dedirección no se ha sabido más del tema), el Macbaha desaprovechado la ocasión de fortalecer estapresentación del trabajo de Spero con lasituación de una porción sustancial de supráctica en el contexto político preciso en elque emergió y presentarlo en el espacio privilegiado de lassalas de exposición.
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* "A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John LeCarré)




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