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Crítica y arte contemporáneo


Unidad semántica continua
Sobre Notating Cosmology de Matt Mullican en ProjecteSD
DAVID ARMENGOL
La obra de Matt Mullican (Santa Mónica, 1951) pudo verse ya en 2001 en Barcelona a partir de la retrospectiva que, con el sugerente título de “Más allá de un universo imaginario”, organizó en aquel momento la Fundació Antoni Tàpies. Una gran exposición que, bajo la multiplicidad de formatos que utiliza el artista – desde el dibujo mínimo a las grandes instalaciones de lonas de color con emblemáticos iconos, pasando por sus experiencias preformativas con la hipnosis  – permitía entrar en contacto con un trabajo conceptual centrado de forma obsesiva en el lenguaje y en sus posibilidades de significación al margen de todo aquello preestablecido y asumido. Es decir, una obra compleja y rica que apostaba y apuesta por la construcción de una cosmología ficticia y personal que incidía e incide en las estrategias del individuo por descodificar su entorno cotidiano más allá de los convencionalismos sociales y morales que, con más o menos conciencia, definen nuestros ciclos vitales.  

En 2006, la galería projecteSD mostró “Breaking up is hard to do", un nuevo proyecto de Mullican en el que, a partir de frenéticos textos escritos en sábanas blancas (concretamente la instalación “Learning from that Person’s work”, presentada por primera vez en el museo Ludwig de Colonia en 2005), simples dibujos, videos o frágiles esferas de cristal que formaban sus habituales diagramas simbólicos, el artista volvía a insistir en una exploración atípica de nociones tan universales como vida y muerte, objetividad y subjetividad, materialidad y espiritualidad o conciencia y subconciencia.

Desde finales de mayo, y hasta el próximo 19 de septiembre, projecteSD exhibe de nuevo el presente del trabajo del artista californiano en una entrega como siempre impactante y prácticamente indescifrable. Una producción nueva que, siguiendo un ejercicio de introspección y revisión de su propia práctica, se convierte en sinopsis expandida de las preocupaciones e intereses que han articulado su trabajo – o más bien su proceso de trabajo – durante más de treinta años de investigación sobre los aspectos perceptivos y de comprensión del entorno cotidiano, ya sea pasando por el filtro lingüístico o por el visual.

En este sentido, el título de la muestra – “Notating Cosmology” - no podría ser más explícito: un repaso profundo pero flexible (a modo de anotación) de los ejes básicos de su imaginario conceptual y estético desde más de cien dibujos y textos de ejecución rápida e impulsiva. Frases, esquemas, enunciados, dibujos esquemáticos y textos escritos a mano que suponen un juego metareferencial sobre su propio trabajo y que conforman una suerte de mapa de interpretación de su peculiar microcosmos. Una obra sencilla pero de gran envergadura y laborioso proceso que, utilizando además hojas cuadriculadas de moleskine para todas las piezas y el mismo punta fina negro, juega con la idea clásica de notebook o de diario personal para transgredir la simple recuperación del pasado y convertirse así en el archivo atemporal y vivo de una obra en continua búsqueda, hacia delante y en este caso también hacia atrás.  

Al fin y al cabo, “Notating Cosmology” – que dará lugar a una publicación específica hacia finales de año - supone un resumen gráfico de la trayectoria artística de Mullican. Una hilera de dibujos y textos ordenados sin excesivas pretensiones cronológicas aunque fieles a la progresión discursiva de su trabajo que, de un modo fragmentado permite descubrir los elementos fundamentales de una práctica siempre a caballo entre lo real y lo ficticio.

Así, siguiendo un permanente diálogo de contrarios, descubrimos a lo largo del friso las constantes señales y símbolos que pueblan y dan sentido a su interpretación de la realidad. Por ejemplo, en la parte inicial, encontramos guiños a su primer modelo de cosmología que se remonta a 1973. Un dibujo esquemático y simple que incide en el propio ciclo vital de Mullican con la imagen del artista viajando en una cinta transportadora para entrar en el mundo, o detectamos las continuas referencias a su recurrente “figura de palo” (ese gesto mínimo e infantil que representa a una persona)  que después incorporó en trabajos videográficos. Y a medida que avanza la lectura, pausada y ordenada como el relato de un libro, descubrimos otras referencia directas a propuestas anteriores. Como “Birth to Death List” (1973), lista de acontecimientos vividos de forma ficticia por una mujer también ficticia que el artista transcribe en su totalidad en varias de las hojas moleskine.

En la parte media y final, hallamos también aspectos vinculados a sus performances, o a otros antagonismos universales como las connotaciones de cielo e infierno, estructuras dadas y siempre cuestionadas, así como el desmedido e inabarcable vocabulario de signos e iconos extraídos de lo cotidiano que el artista plantea desde la construcción subjetiva de lo real. Un imaginario de connotaciones místicas repleto de diagramas, pictogramas y símbolos que nos acercan a su cosmología en mayúsculas; un universo  que el artista suele estructurar en cinco partes: la fisicidad de la materia pura; la vida cotidiana y los objetos derivados de la misma; la creatividad; el lenguaje, con sus signos, términos y convenciones; y por último, la actividad mental y psíquica como mecanismo de reflexión sobre aquello que nos rodea y nos define.

No obstante, y pese a la cuidada presentación de la muestra, “Notating Cosmology” plantea (o puede plantear) ciertas dificultades de acceso y recepción, puesto que se hace necesario (o al menos muy aconsejable) un conocimiento previo del trabajo del artista para disfrutar en su totalidad de lo expuesto. Al verla, me vino a la cabeza un ejemplo un tanto absurdo: el descubrimiento y fascinación de un disco de rarezas o caras b de un grupo desconocido. Su escucha no puede ser del todo satisfactoria si no conoces su discografía previa. Es una lástima pero es así. Y es que, como bien apunta la nota de prensa de la exposición, “todos los trabajos de Matt Mullican forman una unidad semántica continua”. Y esta vez, teniendo en cuenta que la pieza es un discreto y espectacular friso de 123 dibujos enmarcados, más que nunca.
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* "A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John LeCarré)




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