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Crítica y arte contemporáneo


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“Concreto é duro e não dança”*
VICENTE PESSOA
Desde finales de la década de los 50 la poesía brasileña vive bajo la sombra de los Concretos: los hermanos Augusto y Haroldo de Campos, Décio Pignatari y compañía, influenciaron a las generaciones posteriores y, contrariando siglos de historia, la poesía brasileña contemporánea se aproximó más a las artes gráficas que a la música, abriendo la mano de la métrica (lección dada por algunos modernos), la rima, el desarrollo del tiempo, los sonidos, el ritmo, el habla.

 Hilda Hilst, Bruno Tolentino y Alberto da Cunha Melo existieron, pero lo que consta en los libros de literatura de primaria y lo que los profesores indican en la facultad de diseño y comunicación son las imágenes-texto, las palabras para ser vistas, las traducciones de Eisenstein hechas por Haroldo y los textos de semiótica de Pignatari.

“La poesía concreta era un ataque a la producción poética de la época, dominada por la generación de 1945, a la que los jóvenes paulistas acusaban de verbalismo, subjetivismo, falta de pureza e incapacidad de expresar la nueva realidad generada por la revolución” (Sergius Gonzaga en “Poesia Concreta”). Muy conscientes de la nueva realidad generada por la revolución, los jóvenes paulistas actuaban como jóvenes rusos: seguros de que poseían la verdad en las manos y la humanidad entera no, proclamaban a los vientos que hacían algo nuevo, moderno, concreto. La poesía no es importante, nadie le presta nunca atención, es cierto. (El consuelo es que la mala poesía no mata millones)

En 2007 el  Instituo Tomie Othake y el Palácio das Artes acogieron la exposición “Poesia Concreta – o projeto verbivocovisual" y Santa Rosa, secretaria de cultura de Minas Gerais, dijo que el “movimiento de la poesía concreta es uno de los pilares de la poesía brasileña del siglo XX”. Quien anhele el patrocinio del gobierno diga amen: -Amen.

Este año, la primera Bienal Internacional de Poesia de Brasília homenajea Wlademir Dias-Pino, investigador visual, poeta concreto (en el inicio de su obra), poeta de proceso, un “tico” arrogante en su juventud como se puede leer en “Processo: Lenguaje y Comunicación”, teórico del poema proceso y, hoy, octogenario. Wlademir sabe que el proceso no es poesía. Y que letras y palabras, coloridas-partidas-torcidas, no se vuelven de repente poesía.

Existen, sí, buenos chistes y buenos juegos, pero no recuerdo un buen verso. Tengo mala memoria. Retiro las bromas y pregunto: ¿existiría otra solución para un poeta que rima, tumbas y catacumbas en el mismo poema? (Augusto de Campos, “Tour”, 1994)

“Tal vez este neobarroco, que podría corresponder intrinsecamente a las necesidades culturomórficas de la expresión artística contemporánea, atemorice, por su simple evocación, a los espíritus mansos, que aman la seguridad de las soluciones convencionales” (Haroldo de Campos, “a obra de arte aberta, 1955. Textos e entrevistas - poetas concretos”). A pesar de las palabras difíciles, el discurso es fácil: la seguridad, el conservadurismo, la experiencia acumulada en siglos, son tratados como si no estuviesen nada cerca de la gran iluminación intelectual de estos señores, hoy, incluso muertos. Al escribir esta frase en su texto “A obra de arte aberta”, Haroldo de Campos optó por el camino fácil: colocar a los disonantes a la altura de retrogrados, de anti-revolucionarios, como si este hecho fuese negativo, en una retórica ya muy conocida por todos: atacar las convicciones políticas para triunfar intelectualmente.

¡VIVAS! ¡ABUCHEOS!** ¿Quién tira del coro?





* Intraducible juego de palabras entre “concreto”, denominación para un movimiento poético, concreto, preciso y opuesto a abstracto, y “concreto”, hormigón: “Lo concreto es duro y no baila” o “El hormigón es duro y no baila”

** Augusto de Campos, “VIVA VAIA”, poesía concreta ya "clásica".
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* "A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John LeCarré)




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