PUBLICIDAD
A-Desk
Crítica y arte contemporáneo


Sobre prácticas y pensamiento
Recife fue el escenario escogido para la presentación de Panorama de Pensamento Emergente, primer encuentro en Brasil de curadores y críticos de arte contemporáneo celebrado del 7 al 9 de marzo de 2008 en Librería Cultura bajo la dirección y coordinación del MAMAM (Museo de Arte Moderna Aloisio Magalhaes). Tres días dedicados al análisis de dichos roles en el presente del arte actual brasileño. Un diagnóstico que, como suele pasar, cerró con más preguntas que respuestas.
ANA LUISA LIMA
Es cierto que dentro de este contexto contemporáneo en que se celebra el individuo psicológicamente fragmentado y polivalente en sus actividades, se tiene por corolario la pretensión de Todas las posibilidades no sólo en la creación artística, sino también en las prácticas curatoriales y críticas. En la dinámica de tantas tareas y la búsqueda de llenar todos los espacios que le son dados, críticos y curadores pierden, a causa de la falta de parámetros, la oportunidad de una mirada más reflexiva y profunda sobre sus propios trabajos.

Arriesgo una diagnosis al oír algunas ponencias, que transitan entre la inseguridad y la incertidumbre, de algunos de los curadores que compusieron Panorama do Pensamento Emergente. Creo que aún existe (en nuestro imaginario) una herida rancia en relación a las ideologías pre-modernas, cuando todo seguía un canon. Tal rencor hace a la mayoría abstenerse de una toma de posición (pragmática o ideológica), recelosa de estar adhiriéndose a un moralismo impermeable. La cuestión es que esa falta de posición, de referencia, insiste en la tentativa de una epistemología. Los cuestionamientos acaban siendo superficiales porque los discursos también lo son –preocupados apenas en traer a colación no la verdad (pragmática), sino una justificación de acciones.
Síntomas de esto son que, en los encuentros pares, el mayor tiempo se gasta en los relatos de impedimentos y tentativas de elucidación de las problemáticas cotidianas lejos, sin embargo, de diseñar un contexto y una dirección para que se saquen a debate las discusiones reflexivas sobre las producciones (curatoriales o críticas).

Cabe decir que, en Brasil, tenemos una fragilidad institucional que surge de la incapacidad (o desgana) de nuestros legisladores en crear una política pública que asegure la estabilidad de nuestros museos y la ejecución de proyectos curatoriales  independientes del humor de la gerencia ejecutiva (municipal, estatal o federal). Aún así, no pienso que esto seasuficiente para  justificar un vacío de significado en el ejercicio del crítico y del comisariado.  

Teníamos en Walter Zanini y, actualmente, en Paulo Hekenhoff los ejemplos de posturas bien definidas de trabajo. Este último, basado en un ejercicio continuo de investigación, se muestra interesado en rellenar lagunas de un pasado histórico, y quien sabe, reescribir la historia del arte (sobretodo moderna) paulicéntrica. Y si (aún) no es el momento de poner en cuestión juicios de valor, sino de intentar discutir y entender que prácticas son esas, o que pensamientos emergentes son esos –promesa de ser desvelados en Panorama do Pensamento Emergente – que aparecen bajo un discurso de “compromiso generacional”. Porque en verdad, de discurso en discurso, lo que pude percibir es que existe más un compromiso relacional (relaciones de afectos y redes de trabajo) queun comprometerse como generación  - sin embargo estas relaciones de afecto y trabajo se dan siempre entre aquellos de una misma generación.

¿Cuál es el compromiso generacional dentro de una política curatorial que repite exhaustivamente los mismos nombres en detrimento de otros con trayectorias más cortas? ¿Quién decide qué trabajos son más significativos que otros? ¿Quién decide la calidad? Casi siempre que se discute sobre curadoría, se piensa en el binomio curador-artista y se extrae de esa matemática al público como agente activo. Sin embargo, ¿no es una postura un tanto arrogante pensar en el público apenas como un receptor de imágenes-significados y también como un formador de opiniones? ¿Los proyectos curatoriales demasiado autorales no se atreven a prescindir el compromiso de una gestión para el público y con el público, principalmente, si el museo está financiado por un recurso estatal (o municipal)?
Como dije más arriba, la polivalencia de los comisarios y críticos, que actúan según las oportunidades que les son dadas, no importando si en el ámbito público o privado, institucional o independiente, acaban embarazando una posición claramente maquillada por el discurso, ya mencionado, del compromiso generacional. Éste es un punto para adentrarnos un poco más en el campo de la ética.

Deseo creer que, ingenuamente equivocados, algunos comisarios jóvenes adoptan el precepto de que la ética es personal, y que cada uno tiene la suya. Porque la razón de ser de la ética es por una parte subjetiva y, sobretodo y principalmente, objetiva. Un curador que trabaja con dinero público tiene implicaciones éticas mayores que las que genera el dinero privado. Pero, cuando reclamo una toma de posición es más por una necesidad de búsqueda de construcción de conocimiento (¿y, por qué no, de conceptos?), en esa instancia aun tan inconsistente que es la ciencia del arte aquí, que una tentativa de moralizar los ejercicios de la crítica y la curadoría.

Finalmente, resta reclamar el cumplimiento de la promesa del panorama de un pensamiento emergente brasileño. De otromodo, lo que tuvimos fue un panorama de las prácticas de críticos/curadores que están emergiendo y en el deseo de continuar ascendiendo, se desdoblan en mil y una actividades sin, con todo, detenerse necesariamente en la construcción de un pensamiento.
Creative Commons License




Google
 



* "A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John LeCarré)




Site Meter Firefox Opera