A-DESK
Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y
descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el
invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano.
Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina,
pidiéndole que le prestara de su grano hasta la llegada de
la próxima estación. “Te
pagaré la deuda con sus intereses –le
dijo– antes de la cosecha, te doy mi palabra”. Mas
la hormiga no es nada generosa, y este es su menor defecto. Y le
preguntó a la cigarra: “¿Qué
hacías tú cuando el tiempo era cálido
y bello?” “Cantaba noche y día
libremente –respondió la despreocupada
cigarra”. “¿Conque cantabas?
¡Me gusta tu frescura! Pues entonces ponte ahora a bailar,
amiga mía”. No pases tu tiempo dedicado
sólo al placer. Trabaja, y guarda de tu cosecha para los
momentos de escasez. (Jean de la Fontaine)
El trabajo en arte no tiene tregua, y su funcionamiento en presente
implica un esfuerzo previo y continuado. Un proceso duro de
legitimación constante, en el que además no
puedes fallar. Un contexto en el que, en el mejor de los casos, la
intensidad de meses (o años de trabajo) permite un disfrute
fugaz y breve.
En este número de A-Desk, analizamos diferentes espacios y
exposiciones que reflejan dicho esfuerzo previo. Montse Badia habla
“Existencias”, la nueva presentación de
la colección del MUSAC; David G. Torres se aproxima a
“Sota la bomba. El jazz de la guerra d’imatges
transatlántica. 1946 –1956”,
revisión del MACBA del periodo de posguerra en Estados
Unidos y Europa; Milena Pi se acerca a la obra de Patricia Dauder en
ProjecteSD; Nizaia Cassián a la nueva exposición
de Pep Agut en Àngels Barcelona; y David Armengol a
“Kawaii!”, el nuevo ciclo expositivo del Espai 13
de la Fundació Joan Miró. Además un
nuevo B-Desk de Roberto Enríquez.