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Crítica y arte contemporáneo


Sin salida de emergencia
Sobre "Piece by Piece” en la Galería dels Àngels (Barcelona)
En 1984 Arthur Danto escribió un artículo con el mediático título de “El fin del arte”. Sólo unos años antes, Richard Rorty había declarado en fin de la filosofía y Michel Foucault el fin de la política. Años más tarde, Francis Fukuyama vendría a dictar el final de la historia. Asumida ya la muerte de los grandes relatos teleológicos, últimos resquicios de la Modernidad, el hombre queda a merced de su destino, instalado en su más inmediata realidad. Ante ello, no le queda otra salida que la de negociar con su propio presente.
MILENA PI
texto alternativo Y en esta disyuntiva arranca “Piece by Piece”, enfrentando al espectador a diferentes instancias temporales que cuestionan por igual tiempo histórico y tiempo biográfico, y los relatos que tradicionalmente se les asocian. En un mano a mano entre Martí Peran y el equipo de la Galería dels Àngels, “Piece by Piece” se podrá visitar hasta el próximo 19 de mayo en la misma galería y en el espacio anexo del restaurante Carmelitas. Así pues, pieza por pieza (autodefiniéndose) se presentan, en exposición colectiva, las obras de dos jóvenes artistas emergentes: el holandés Rafaël Rozendaal y el barcelonés Miquel Garcia.

El pasado quedó atrás y el futuro aún no ha llegado. Los trabajos de Rozendaal desmienten los happy end, la promesse de bonheur implícita en toda lógica de progreso. En su lugar, el visitante se encuentra suspendido en este presente eterno, un avanzar estático sin horizonte ni solución de continuidad, pero que pese a todo empuja a seguir. Como en “Vai Avanti” (2006) una animación Flash que se proyecta por triplicado en dos ventanales y una pared de Carmelitas. El mismo motivo se retoma para el mural que envuelve parte de la galería. Una sucesión de lomas de colores chillones, un paisaje tan hipnótico como las figuras de un calidoscopio. Y con todo, no conduce a nada, “como la idiota vida misma”, afirma Peran. Sin certeza ni sentido. La misma inercia reaparece en la segunda de las animaciones por ordenador “Big long now” (2006). Un guiño a la puerta que mandó construir Duchamp en su apartamento parisino. Abrir o cerrar, estudio, dormitorio o baño. Ahora el juego se prolonga, en mise en abîme, hacia el infinito. Cuando uno intenta retroceder se da cuenta de que ha perdido la noción del tiempo y el espacio. Si no hay trama ni tejido en el que cohesionar los fragmentos de vida, los acontecimientos son sólo eso, fracciones, piezas desgranadas de una temporalidad que tiene más de cíclica que de lineal, como en las mitologías, como en la famosa frase de Kundera “la felicidad es el anhelo de repetición”.

texto alternativo Pero queda una posibilidad de alteración. Sin cuerpos en movimiento no habría tiempo, pues el movimiento de los cuerpos permite comprender el paso sucesivo de un estado a otro, del pasado al presente, y de éste al futuro. Las obras de Miquel Garcia, nacen con vocación artesanal y se instalan en la noción de movilidad y tracción. Tracción humana (las zapatillas) o tracción mecánica (la bicicleta y el coche). Movimiento también implica relato, narración y encadenamiento de hechos en una secuencia que adquiere sentido. A nivel individual se traduce en biografía y memoria; en el plano colectivo abre el escenario para el diálogo, para un pacto social. Garcia traduce este movimiento a su dimensión simbólica. Participando de la lógica del merchandising, presenta la colección PRESENT dentro de la marca SUMO. Present, que es a la vez regalo y tiempo presente, es algo más que una bicicleta, un coche y unas deportivas bicéfalas. Como en el logo comercial, dos luchadores de sumo unidos por el mawashi y forcejeando en direcciones opuestas, los productos de Present explicitan la necesidad de llegar a un acuerdo para salir de la estaticidad, y desencallarse de ese presente ensimismado y circular de las animaciones de Rozendaal.

Diferentes mecanismos se ponen en juego para lograr este pacto. Una pista la encontramos en el título del proyecto: SUMO, que nos remite de nuevo al logo que lo ilustra y, sobre todo, a la expresión inglesa “sum zero” (sum 0). En efecto, en teoría de juegos suma cero describe una situación en la que la ganancia o pérdida de un participante se equilibra con exactitud con las pérdidas o ganancias de los otros participantes (20 / -20; -20 / 20). Se llama así, porque si se suma el total de las ganancias y se resta las pérdidas totales el resultado es cero. Es decir, lo que uno gana es lo que pierde el otro. Esto es, no hay crecimiento.

Ni movimiento.

Como en la bicicleta, las zapatillas y el coche teledirigido. Pedalear, andar y maniobrar en sentido opuesto no conduce a nada, sólo a enrocarse en posturas extremas que, además, se dan la espalda. En el caso de la bicicleta la instalación se acompaña de un vídeo en loop, en el que el visitante atento descubrirá las personas del mismo Miquel y del galerista. Porque en arte también hay negociación a toda instancia: entre artista y comisario, entre galería y mercado, todo por llegar a un acuerdo y bien común. El montaje del vídeo así lo indica. Los planos se alternan, se suman y se restan hasta limar el antagonismo inicial y dejar, al fin, un pedalear acompasado. Productivo. Pero volviendo a la dimensión más social y rousseauniana del proyecto, Garcia introduce aún un segundo elemento crítico en esta negociación. ¿Hay realmente progreso? ¿Avanzan los dos por igual? Un perfecto funcionamiento implicaría, de hecho, que uno pedaleara hacia atrás, andara hacia atrás, condujera despaldas, y no sólo se dejara llevar. Es un toque de atención, una mención a muchas de las teorías críticas con los modelos económicos que rigen el primer mundo. Como la teoría de la décroissance de Baudrillard y otros. El progreso tiene un techo y será necesario frenar y retroceder para seguir avanzando.

Pascal instaba a tomar partido. La razón puede aducir argumentos tanto a favor como en contra ¿Cómo salir de este camino sin salida? “il faut parier”, “es necesario apostar”. No hay escapatoria, porque una vez que se planteó la pregunta uno se encuentra embarcado en ella. “Piece by Piece” nos sitúa en esta encrucijada, frente a un presente que se abre todas las direcciones son posibles. Hay que sopesar y decidir.
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* "A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John LeCarré)




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