PUBLICIDAD
A-Desk
Crítica y arte contemporáneo


Descartando posibilidades
A partir de *MOTOBOYS, una nueva entrega de www.zexe.net, la última producción del Proyecto Octógono, el recientemente creado centro de arte de Inhotim en Brumadinho...
MARTÍ PERAN
Recibo la invitación para escribir algo, de una forma rápida, en el peor momento. Demasiada agitación para añadir otra vuelta de tuerca. A pesar de todo, someto a consideración distintas posibilidades que descarto una a una. La primera podría ser relativamente fácil: coincido con Antoni Abad en plena tarea para activar el proyecto *MOTOBOYS, una nueva entrega de www.zexe.net. La situación es interesante por diversas razones, entre ellas porque el proyecto en cuestión, ideado seis años atrás, es el germen de las otras experiencias con colectivos maltratados mediáticamente para que gestionen su propia representación. Sólo ahora ha sido posible retomar esa iniciativa y articularla adecuadamente. El trabajo de Antoni Abad, más allá del valor que ha de deducirse en función del grado de eficacia que sea capaz de canalizar en cada ocasión, me interesa por dos poderosas razones. La primera se remite a lo que venimos reconociendo como mecanismos para habilitar un encuentro con lo real: mediante las prácticas documentales y de registro, mediante la construcción misma de experiencia real, o mediante la construcción de plataformas y herramientas para que la realidad misma tome la palabra. En esta última categoría, a veces de difícil aceptación, el trabajo de Abad aparece como un paradigma preciso. De otro lado, con la experiencia acumulada en los diversos capítulos de www.zexe.net, resueltos en contextos tan diversos como el español, mexicano, costarricense o brasileño, creo que llegó ya el momento de que el proceso previo de cada trabajo destile también contenidos pertinentes. Sólo con reconstruir sus costosas negociaciones para acceder a la tecnología necesaria en tan diversos lugares, podría construirse un elocuente relato sobre los protocolos económicos, sociales y políticos que rigen la gestión de las nuevas tecnologías de la comunicación. Abad asegura que intentará recapitular todo esto.

En cualquier caso, bajo el prejuicio de que la expectativa es recibir información sobre algo novedoso en el contexto barcelonés, intento focalizar la atención en alguna de las muchas iniciativas originales con las que tropiezo. Tras la visita a Mónica Nadar y su proyecto JAMAC en la periferia de Jardim Miriam, considero la posibilidad de escribir sobre tan peculiar experiencia; sin embargo, puestos a buscar algo informal, quizás es más sorprendente aún el gimnasio conducido por Cora Garrido bajo el viário principal de la ciudad. Una pesquisa básica de los entresijos de cada iniciativa ofrece suficiente juego para plantear, al menos, si no es ya demasiado obvio que el auténtico debate no ha de resolverse entre los supuestos marcos institucionales y alternativos sino, por el contrario, en la dialéctica entre capital real y capital simbólico. Este es el balance que ha de planear tras cualquier proyecto. Lo descarto, esta reflexión exige más de dos mil espacios de texto.

Quizás fuera interesante acotarse a la última producción del Proyecto Octógono, la instalación Infinito al Cubo de Rejane Cantoni y Leonardo Crescenti. Es un magnífico trabajo para ahondar en la declinación del arte hacia la arquitectura y, con mayor precisión, hacía la construcción de espacios disponibles para la experiencia. En esta ocasión para una experiencia perceptiva y sensorial. Pero me invade la evidencia de que el trabajo va a traicionarme cuando intente tematizarlo. Nuevo abandono. Visito el recientemente creado centro de arte de Inhotim, en Brumadinho. A lo largo de 35 hectáreas y en distintos pabellones, se distribuyen los fondos de una colección privada exquisita. Cildo Meireles tiene instalados diversos trabajos que confirman su impecable labor. Pero en Inhotim no cabe escabullirse de la cuestión fundamental: ¿Qué amagos subyacen tras esta operación museográfica de gran calado? Hay muchos cabos sueltos y poco tiempo. Descartado.

Al final y al cabo estoy aquí para desarrollar unos talleres de crítica de arte y, dado que A-desk es una iniciativa proclive al asunto de pensar la crítica, se me ocurre que quizás me hallo en la tesitura ideal para convertir en notas escritas algunos de los ejes que han conducido los talleres. Me apresuro a escoger unas coordenadas para desarrollarlas mejor. Me decido por tres: 1. La crítica y la curadoría contienen una dimensión de proyecto; esto es, de proyectil que ha de ser capaz de reverberar efectos en diversos registros (narrativos, contextuales y productivos). 2. Toda literatura crítica o proyecto curatorial se reduce, a fin de cuentas, a una labor de edición. En esta perspectiva, crece otra vecindad entre la producción del artista y la del crítico y curador. 3. La crítica podría entenderse, en su vertiente ensayística, como un ejercicio de comprensión expandida. Al conducir un proyecto determinado hacia los temas que contiene, estos han de desplegarse soportando sus contradicciones. Esto sería la comprensión expandida: una reflexión que mantiene abiertos los dos extremos de la misma reflexión. Como ahora mismo –aunque en clave irónica – cuando escribo más del doble del espacio concedido y, al final, opte por no hacerlo sobre nada.
Creative Commons License




Google
 



* "A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John LeCarré)




Site Meter Firefox Opera